ALFONSO LONGUEIRA. 40 años de Experiencia Marcial

 

El paso de los años se hace notar ya en las canas. Atrás se ha quedado ya la primera vez que entré en un gimnasio. ¿¡Quién pensaría que mi mayor hobby me lo exige ahora!? Sin embargo, después de tanto vivir, quiero hacer ahora a mis 55 años un alto en el camino y reflexionar, mediante este artículo, los buenos momentos, o por lo menos los mas importantes de (pese a quien pese) mis cuarenta años de practica en las Artes Marciales.

Nazco por primera vez como practicante de artes marciales en enero del 68, cuando un amigo me convence para asistir a una clase de Kárate en el Club Sportif des Hauts de Seine en la avenida Jean-Jaures de Boulogne Billancourt, de la mano del Maestro Suzuki. Tras cuatro meses de practica, me encontré obligado a abandonar el Kárate debido a los acontecimientos de mayo del 68 hasta tres meses después donde regresé al mismo club, sin embargo el Maestro Suzuki se marchó a vivir a Bélgica y tuve la oportunidad de conocer al Maestro Yoshinao Nanbu (Fundador del Kárate Sankukai y en esa época el japonés con mas alto grado de Europa, 7º Dan de Kárate, 6º Dan de Aikido y 6º Dan de Aikido). Sus clases eran verdaderamente intensas y magníficas, su forma de Kárate era asombrosa y fue uno de los factores que marcarían mi vida marcial, que explicaré mas tarde. Durante los cuatro años que practique tuve la oportunidad de conocer a numerosos Maestros de Kárate de la actualidad, que salieron de las enseñanzas del Maestro Nanbu.

 

En 1970, me inicio por primera vez en el Aikidoy dado que el Maestro Nanbu regresó a Japón tres años después, me consagré definitivamente al Arte de O’Sensei. Con el Aikido mantuve una ansia de búsqueda marcial, que no había mantenido antes con el Kárate, por lo que practique con numerosos Maestros, de los mas altos grados en la actualidad y en su época. Pero hasta 1979 no conozco al que considero como mi verdadero Maestro, mi mentor con mayúsculas, cuando uno de mis profesores de Aikido (ahora retirado del Aikido) me presenta al Gran Maestro Igor Correa, pionero del Judo en Europa y 8º Dan del mismo.

 

Aquí es cuando el factor que mencioné antes determina mi relación con el Maestro Correa, ya que me felicita y me admite para darme consejos y modificar mi forma de Aikido tras enterarse que he practicado Kárate con el Maestro Nanbu, alegando que el Kárate Sankukai, era el Kárate perfecto y mas efectivo de la época. Tras esto acudo a su dojo, no a practicar Judo, sino a practicar Aikido, pues el había practicado con el Maestro Minoru Mochizuki y el Maestro Tadashi Abé.

 

El Maestro Correa desarrolló en mi una actitud crítica frente a cualquier Arte marcial, buscando la efectividad por encima de todo. Aunque seguía practicando con los demás Maestros de Aikido, acudía varias veces por semana a su dojo, para que el me diese clases particulares de Aikido (ya que él solo quería impartir Judo y solo aceptaba impartir Judo, pero había hecho conmigo una excepción) fue gracias a él que aprendí numerosas técnicas antiguas que habían sido borradas de los programas técnicos dado su dificultad. Me cambió por completo la forma de realizar los movimientos, me demostraba con el uso de atemis y contratécnicas los errores en la práctica del Aikido. Mis otros maestros habían notado en mi numerosos cambios en mi forma de practica, cuando practicaba con los sempais y les demostraba las enseñanzas que me había enseñado el Maestro Correa, no les gustaba, pero se callaban al tratarse de él. Incluso llegaron a decirme que mi práctica de Aikido era muy dura y que ellos no buscaban la efectividad como principal meta. Por supuesto, mi Maestro se reía y me ponía como ejemplo al mismísimo Tadashi Abe, que había renunciado a sus titulaciones porque el no quería ser ejemplo de un Aikido no eficaz.

El Maestro Correa no se sorprendía para nada de la actitud de los demás Maestros, así que me animó a que crease mi propio estilo de Aikido, orientado hacía la práctica eficaz que andaba buscando y como él hizo en su momento con la creación del Ju-no-michi (el Judo original de Jigoro Kano).

 

Así que en 1982, y siguiendo las indicaciones del Maestro Igor Correa, cree y registré en Francia el Aikido Longueira-Ryu que engloba el Aikido Eficaz Budo y el Aikido Combat.

 

Son ya 25 años desde que cree este estilo de Aikido y la polémica no es mas ahora que entonces. Yo ya impartía clases en el Avia-Club de Issy les Moulineaux y desde el 82 comenzaron a venir por mi gimnasio numerosos practicantes de diferentes artes marciales que tras enterarse de la orientación del Aikido Longueira-Ryu hacía la efectividad decidieron apuntarse a mis clases. Incluso vinieron a mis clases aquellos sempais de mis antiguos Maestros para aprender mi nuevo estilo de Aikido.

 

Por aquel entonces combinaba mi trabajo con cinco horas diarias por la tarde ya bien por las clases en Issy les Moulineaux o por la practica de Aikido con todos mis Maestros.

 

Cuando en 1988 regresé a España, comencé a dar clases en el Centro Artístico Sportivo de Ponteareas (un pueblo situado cerca de Vigo) instalándome en este pueblo y comenzando a dar clases en Vigo, centrándome en extender mi forma de Aikido y mi pensamiento de búsqueda de la efectividad.

 

Desde que he creado mi estilo de Aikido, he recibido numerosas críticas, inclusive de Maestros que realizaban toda clase de comentarios: “te has pasado”, “el Aikido no tiene patadas”, “el Aikido no busca la efectividad sino la tranquilidad del espíritu”, etc. Pero yo siempre digo. “Que si me pongo a escuchar a los perros ladrar en mi camino, jamás llegaré a mi destino” Llegando en la actualidad a los mismos Maestros que criticaban no parar de hablar de efectividad. ¿Quizá los haya convencido? Me importa bien poco. Igualmente yo llevó 40 años de practica, de lo que yo siempre he considerado como lo que a mi me gustaba y 25 años de lo que yo quiero de ese Arte Marcial, 25 años de Aikido Longueira-Ryu. Tengo la cabeza bien alta, al saber que mis ideales han permanecido siempre. Sin embargo, entiendo su poca convicción, por encima de ellos está el “Alto Mando”...¡Ufff, que miedo!

 

Es posible que los hechos gusten o disgusten, pero habrá Longueira-Ryu para rato, pues he enseñado a mis alumnos el mismo carácter crítico que hizo conmigo en Maestro Correa, o por lo menos lo he intentado.

 

Son ya 40 años que revelan que yo no soy político, que no quiero caer mejor o peor a nadie, que yo no vivo del Aikido, lo único que hago, es practicar un ARTE MARCIAL…¡Hasta pronto!

 

 

Alfonso Longueira 8º Dan Aikido

 

 

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